El proyecto PREVENT desarrolla modelos capaces de predecir fenómenos aerodinámicos extremos utilizando un número reducido de sensores. Sus últimos avances se han presentado en dos encuentros científicos europeos celebrados en París y Madrid.
¿Es posible anticipar una turbulencia antes de que afecte al comportamiento de una aeronave? Este es uno de los retos que aborda el proyecto PREVENT, desarrollado en el INTA, que investiga cómo utilizar la inteligencia artificial y los modelos predictivos para detectar con antelación perturbaciones aerodinámicas y mejorar la seguridad y el control de vuelo.
El proyecto, liderado por Carlos Sanmiguel Vila, investigador del Departamento de Plataformas Aéreas del INTA, estudia fenómenos como las ráfagas intensas de viento y las turbulencias en aire claro, capaces de alterar el comportamiento de drones y aeronaves.
Como explica Sanmiguel, «hoy en día, un avión comercial solo puede reaccionar a una turbulencia en aire claro cuando ya ha entrado en ella, porque son fenómenos invisibles para los radares. Algo similar ocurre con los drones cuando vuelan en entornos urbanos con edificios o en zonas boscosas. En ambos casos, la aeronave sufre una sacudida importante que puede comprometer su seguridad e integridad estructural». El objetivo es avanzar hacia sistemas que puedan identificar estas perturbaciones y proporcionar información para reaccionar ante ellas mediante ajustes automáticos de control o correcciones de trayectoria.
Una de las claves de esta investigación es conseguirlo con un número reducido de sensores de presión instalados en la superficie de la aeronave, evitando sistemas de medición complejos que resultarían difíciles de integrar en condiciones reales de operación.
De detectar una perturbación a predecir su evolución
Los últimos avances del proyecto se han presentado en dos encuentros científicos europeos especializados en aerodinámica y control de flujos.
En el coloquio Euromech, celebrado en París, el equipo mostró cómo, mediante simulaciones numéricas de alta fidelidad, es posible reconstruir características relevantes del flujo de aire alrededor de un perfil alar a partir de la información proporcionada por unos pocos sensores.
Posteriormente, en el European Drag Reduction and Flow Control Meeting (EDRFCM) 2026, celebrado en Madrid, los investigadores presentaron nuevos resultados sobre modelos simplificados capaces de predecir cómo evoluciona el flujo cuando un ala se enfrenta a ráfagas intensas en condiciones próximas a la pérdida de sustentación.
El avance consiste en pasar de conocer qué está ocurriendo alrededor del ala a intentar anticipar qué sucederá a continuación. Esta capacidad predictiva es un paso importante hacia el desarrollo de sistemas de control activo capaces de responder con mayor rapidez a situaciones aerodinámicas adversas. «Con los modelos de inteligencia artificial que desarrollamos en PREVENT, buscamos que unos pocos sensores en las alas permitan a la aeronave “leer” y anticipar cómo se comportará el aire a su alrededor antes de que una perturbación la desestabilice», explica Carlos Sanmiguel. «Gracias a ello, una aeronave o un dron podrá anticiparse por sí mismo a un golpe de viento imprevisto y ajustar el control de vuelo de forma automática».
