Un estudio reciente liderado por el Centro de Astrobiología (CAB), CSIC-INTA, ha revelado la posible presencia de un tercer planeta alrededor de la estrella PDS 70. El planeta se ha inferido a través de la detección de dos nubes de polvo que comparten una misma órbita (polvo coorbital). La disposición de estas nubes ha llevado a los investigadores a buscar un planeta situado entre ellas, detectando una señal muy débil en la localización esperada. De confirmarse, este hallazgo consolidaría el polvo coorbital como un nuevo método para detectar planetas en formación que, al estar inmersos en los discos protoplanetarios, son extremadamente difíciles de observar directamente.
Un equipo internacional de astrónomos que ha estudiado el famoso sistema planetario PDS 70 ha encontrado nuevas pistas que apuntan a que un tercer planeta podría estar formándose en la región más interna del sistema. En lugar de detectar el planeta directamente, los investigadores lo han inferido a partir de la detección de dos acumulaciones de polvo muy brillantes que parecen compartir la misma órbita. Esta configuración tan peculiar es la esperada cuando un planeta en formación atrapa material en regiones estables de su órbita, conocidas como puntos de Lagrange.
BepiColombo, una misión conjunta de la ESA y la JAXA, alcanza este jueves un hito decisivo en su viaje al planeta Mercurio tras casi ocho años y 9.900 millones de kilómetros recorridos desde su lanzamiento en octubre de 2018.
Esta tarde, a las 14:00 horas (CEST), se producirá la separación del Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM) que ha guiado a las dos naves científicas —el orbitador europeo MPO (Mercury Planetary Orbiter) y el japonés Mio (Mercury Magnestospheric Orbiter)— hasta las inmediaciones del planeta. «De aquí a enero de 2027 se completarán las maniobras restantes para situarse en la órbita definitiva y comenzar a operar. Comienza la etapa más emocionante: ver cómo todo ese trabajo se convierte en ciencia real», señala Ana Belén Balado Margeli, responsable del proyecto en el INTA.
Un estudio liderado desde el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), en colaboración con el Institut de Physique du Globe de Paris (IPGP), ofrece una nueva visión de la evolución de Fobos, la mayor luna de Marte. El trabajo, publicado en Earth and Planetary Science Letters, cartografía por primera vez a escala global las rutas preferentes de migración del regolito, la capa de polvo, fragmentos y bloques sueltos que recubre su superficie.
Investigadores del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) han demostrado que la geoquímica de la Tierra primitiva pudo desempeñar un papel clave en la química que precedió al origen de la vida. El estudio revela que la composición y abundancia de determinados minerales influían directamente en el comportamiento del ácido cianhídrico (HCN) en entornos acuosos, una molécula considerada fundamental en los procesos químicos prebióticos.
Los resultados muestran que los minerales no solo condicionaban la diversidad de compuestos generados, sino también la selectividad de las reacciones químicas, dos factores esenciales para comprender cómo los primeros sistemas protobiológicos evolucionaron hacia formas de vida más complejas. Este trabajo aporta nuevas evidencias sobre la estrecha relación entre geología y química prebiótica, reforzando la idea de que las características del entorno terrestre primitivo fueron determinantes en los primeros pasos hacia la vida en nuestro planeta.