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Los RPA, una nueva tecnología

El INTA se hizo aeroespacial sin dejar de ser aeronáutico. Así, se abrió una nueva e importante línea de trabajo con los aviones no tripulados (UAV o, más recientemente, RPA, Remote Piloted Aircraft). En 1990 las directrices de la Secretaría de Estado de entonces empujaron al INTA a centrarse en unos pocos Grandes Programas. Uno de ellos sería el SIVA (Sistema Integrado de Vigilancia Aérea).

SIVA en rampa de lanzamiento

SIVA es un sistema aéreo no tripulado de tamaño medio, desarrollado como capacitador y demostrador de tecnologías, cuya misión es la observación y vigilancia en tiempo real, entregando imágenes video (simultáneamente en las bandas visible e infrarroja) a una estación de control de misión, en donde se evalúan o se retransmiten a un centro superior de mando. Este programa daría origen a todo el desarrollo de los RPA por parte del INTA. De hecho, el Proyecto SIVA, además del avión no tripulado de tipo táctico así llamado, llevaba aparejados algunos proyectos adicionales, de los que llegaron a buen puerto el ALO (Avión Ligero de Observación) y el Diana, concebido como un blanco aéreo de bajo coste. Los trabajos en el ALO generaron, a su vez, otro avión-blanco de baja velocidad, el ALBA (Avión Ligero Blanco Aéreo), usado hoy por las Fuerzas Armadas en el Centro de Experimentación de El Arenosillo.

ALO en tierra

El INTA ha seguido trabajando en este campo. Entre los programas actuales están el AVIZOR, versión mejorada del SIVA, y el MILANO, avión de observación todo tiempo, de altitud media y gran autonomía, capaz de operar sin necesidad de línea de enlace radioeléctrico a vista entre la estación de control y el vehículo aéreo, vía satélite. El sistema MILANO se basa en un vehículo aéreo más grande que los anteriores para poder cubrir aspectos de misión que van más allá de los tácticos, por lo que se puede considerar un sistema “puente” entre el táctico usual y el estratégico, tipo MALE, que algunos consorcios desarrollan para el mercado internacional. El vehículo aéreo MILANO, con un peso en servicio de 900 Kg, será capaz de realizar misiones de hasta 20 horas de autonomía con alcance más allá del horizonte (BLOS) y un conjunto de cargas útiles de hasta 150 Kg.

MILANO en taller de montaje

Las ventajas de estos vehículos no tripulados radican en la evitación de peligros si la misión encomendada es de índole militar, de seguridad o civil de riesgo, la posibilidad de realizar misiones tan largas como lo permita el material sin depender de la resistencia física del tripulante, la flexibilidad de uso con maniobras no viables con un humano a bordo y la adecuación a misiones de tipo patrullas largas, repetitivas, pesadas o en ambientes contaminados (las misiones llamadas DDD “Dirt, Dull, Dumb”, sucio, pesado, tedioso).