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El desarrollo de los 60: las estaciones de seguimiento

Lógicamente, las relaciones con Estados Unidos y con la potente NASA iban más adelantadas —o daban más frutos— que las relaciones con los países europeos, por la sencilla razón de que en la carrera espacial Estados Unidos iba muy por delante de Europa. En otras palabras, y citando a José María Dorado*, “el INTA se inició en el terreno espacial antes de que éste tuviese presencia formal en Europa”. En todo caso, es en 1960 cuando España se acerca a los países que están trabajando en la creación de la Organización Europea para la Investigación Espacial (ESRO), y consigue que una delegación española, en la que figura personal del INTA, esté presente en la reunión preparatoria de la creación de dicho organismo. La delegación, que acudió como observadora, consiguió que España fuera miembro de la naciente ESRO, antecedente de la actual ESA (Agencia Espacial Europea).

* INTA y el espacio. Ed. INTA. 2008.

Consecuencia de esa participación en dicha organización europea es la creación, en 1963, de la Comisión Nacional de Investigación del Espacio (CONIE), de la que el INTA forma parte destacada. Como señala José María Dorado en su excelente trabajo, fueron razones políticas las que permitieron que el INTA —y, a través del INTA, España— entrara en el selecto club de la investigación espacial: el interés político de reforzar la relación con Estados Unidos y el interés por estar en Europa.

Firma del acuerdo con EE UU para la instalación de la estación de Robledo de la DSN (de pie, en el centro, Manuel Bautista, primer director de la estación)

Y en esos años sesenta que asisten al desarrollo de los programas Gemini y Apolo, un contrato firmado entre la NASA y el INTA permite la incorporación de personal español al trabajo que se desarrolla en Maspalomas. Así, en los tres últimos años de la década, los técnicos españoles que trabajan en Maspalomas pasan de 25 a 42 y, finalmente, a más de 60.

Pero el proyecto Apolo requiere nuevos medios, y la red de estaciones de seguimiento necesita ampliarse con tres nuevas, que constituirán la llamada Red del Espacio Lejano (Deep Space Network, DSN), el sistema de telecomunicaciones más grande y sensible del Mundo. Estarán situadas en Estados Unidos, Australia y España; la estación española, en Robledo de Chavela. La razón de esa situación es que, al estar separadas por 120° de longitud terrestre, se garantiza que, en cualquier momento del día, alguna de las tres estaciones se puede comunicar con la nave espacial.

Estación de Fresnedillas. Manuel Bautista, con corbata oscura, en el centro

Nació así la estación de seguimiento de Robledo de Chavela, a la que enseguida se añadieron las vecinas de Fresnedillas y Cebreros. Todas cuentan con personal español desde el primer momento. La estación de Fresnedillas colaboró en todas las misiones Apolo, desde la número 7 (primera misión tripulada de Apolo en órbita alrededor de la Tierra), y fue la que estaba de servicio en el momento en que el Apolo 11 se posó en la Luna. Estas estaciones han pasado progresivamente a ser dirigidas por el INTA: Cebreros en 1969, Robledo en 1970 y Fresnedillas en 1972.

En todos estos años, han sido numerosas las misiones seguidas desde ellas: Mariner IV, entonces The Big Event (El Gran Acontecimiento); el contacto con la propia Apolo 11, que llevó al hombre a la Luna; las sondas Viking, que tomaron contacto con Marte; las Voyager 1 y 2, que se han alejado más de 10.000 millones de kilómetros de la Tierra, llegando a abandonar el Sistema Solar; las Cassini-Huygens, que han alcanzado Saturno; Mars Reconnaissance Orbiter, que está en la órbita de Marte; Venus Express, misión conjunta de la ESA y la NASA. Incluso se reciben todavía las señales de la Pioneer 10 desde los límites del Sistema Solar, aun cuando su misión terminó oficialmente hace años.