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Hechos asombrosos

¿Qué sucedería si no existiese
la atmósfera?, ¿cómo nos protege?

Venus y Marte son los planetas hermanos de la Tierra en el Sistema Solar. ¿Son sus atmósferas parecidas?, ¿en qué se diferencian?, ¿cuáles son las dificultades que tendría el desarrollo de la vida tal y cómo la conocemos en la Tierra?

Una buena manera de entender el modo en que la atmósfera terrestre ampara y protege la vida existente sobre la superficie de la Tierra es compararla con las atmósferas de sus dos planetas vecinos, Venus y Marte. Es muy posible que, en su origen, Venus, la Tierra y Marte mostraran aspectos y composiciones parecidas. No obstante,
el camino seguido por cada uno de estos planetas fue diferente. Hoy Venus es un inmenso desierto, con una temperatura casi uniforme de 450ºC, mientras que Marte es un mundo helado, con una temperatura
media de –64ºC y fuertes cambios que van desde los 20ºC hasta los –120ºC.

Imagen de la península del Sinaí fotografiada desde un satélite
Delta del Nilo y Península del Sinaí (Gemeni 4). Fotografía: NASA

Observa como en las noches de invierno en que el cielo está despejado es más probable que se produzca una helada que en aquellas noches en las que el cielo está cubierto de nubes.

Imagen del sureste del Yemén fotografiada desde un satélite
Sureste de Yemén (Gemeni 4). Fotografía: NASA

Imagen del Monte Olympus El Olympus Mons, Marte, es el volcán más alto del Sistema Solar (Mars Global Surveyor). Fotografía: NASA

Las observaciones sobre Marte continúan provocando y estimulando nuevas preguntas, nuevas observaciones, nuevas hipótesis que puedan ser puestas a prueba.
Para conocer las últimas novedades entra a:
ESA Mars Express
NASA's Mars Exploration Program

Ilustración de la comparativa entre el tamño de la Tierra y el de Marte Comparación de tamaño y masa entre Marte y la Tierra. Imagen: Instituto de Astrofísica de Canarias

Marte

Visto como un brillante punto rojo claro, Marte es un planeta rocoso cuya distancia al Sol es una vez y media mayor que la de la Tierra. La superficie de Marte es un inmenso desierto que, periódicamente, es azotado por fuertes tormentas de polvo que afectan a toda la superficie del planeta.

Los estudios de la superficie de Marte, realizados mediante diferentes sondas espaciales y robots, sugieren que hace 3.500 millones de años su superficie debió albergar grandes lagos u océanos poco profundos. Al menos, eso hace pensar la existencia de formaciones similares a los cauces o cañones formados por los ríos terrestres. Junto a estos indicios, la disposición y orientación que presentan las rocas en algunas partes de su superficie podría explicarse suponiendo que en otro tiempo estuvieran expuestas a fuertes riadas.

La cantidad de agua en la atmósfera de Marte es mil veces menor que la existente en la atmósfera terrestre. Sin embargo, debido a las bajas temperaturas que se alcanzan en el planeta (la temperatura media es de –63 ºC), dicho vapor de agua da origen a nieblas y nubes formadas por finos cristales de hielo.

Una de las principales características de la atmósfera de Marte es su baja densidad. Formada principalmente por CO2, y sometida a una gravedad que es un 38% de la terrestre, la presión en la superficie de Marte es 100 veces menor a la existente en la superficie de la Tierra. Por tanto, la atmósfera de Marte no es sólo irrespirable para los seres humanos, sino que, además, su baja presión haría que los órganos internos se expandiesen y el cuerpo humano se deformase.

El efecto regulador de la temperatura que ejerce la atmósfera de Marte es muy pequeño. Para hacernos una idea, un futuro astronauta terrestre que viajase a la zona ecuatorial de Marte sentiría en sus pies una primaveral temperatura de 25ºC mientras que su cabeza sufriría una menos confortable temperatura de 0ºC.

En relación a la Tierra, la atmósfera de Marte no sólo presenta una composición distinta, una menor presión en superficie y una menor capacidad para regular la temperatura, sino que, además, no atenúa los rayos ultravioletas procedentes del Sol, ya que, a diferencia de lo que sucede en la Tierra, en Marte no existe una capa de ozono capaz de filtrar dicha radiación.

Imagen del cañón Coprates Catena
La Coprates Catena es un pequeño cañón del Valle Marineris, cuya cicatriz recorre 4.000 km de la superficie de Marte (Mars Global Surveyor). Fotografía: NASA

Venus

Imagen de la Lavinia Planitia
Vista de la Lavinia Planitia, Venus (Magellan). Fotografía: NASA

Imagen del monte Sapas
Panorámica de Sapas Mons, Venus (Magellan). Fotografía: NASA

Venus es un planeta de tamaño casi idéntico a la Tierra, donde hace 4.000 millones de años la atmósfera debió de ser muy similar a la que por aquel entonces tenía la Tierra. No obstante, el camino seguido por cada uno de los planetas ha sido muy diferente.

Actualmente la atmósfera de Venus tiene una masa cien veces superior a la de la Tierra. Esta densa y pesada atmósfera ejerce sobre la superficie una presión 92 veces mayor que la ejercida por la atmósfera terrestre.

La atmósfera de Venus esta compuesta principalmente por CO2. Desde los 40 km de altura se extiende una gruesa capa de nubes, de unos 20 km de espesor. Dicha capa nubosa esta formada por polvo de azufre y ácido sulfúrico procedente de erupciones volcánicas. Estas nubes se desplazan de este a oeste, a una velocidad de 350 km/h. Sin embargo, en las capas inferiores el movimiento es más lento y el viento rara vez supera los 10 km/h.

La temperatura en la superficie de Venus es de 450ºC. Esta temperatura es suficientemente elevada como para derretir el plomo y constituye un buen ejemplo de un calentamiento límite debido al efecto invernadero, producido por la presencia de una densa atmósfera de CO2.

La capa nubosa de Venus refleja el 80% de la luz que llega del Sol. El 20% de la luz restante alcanza la superficie y es emitido al exterior en forma de rayos infrarrojos. No obstante, el CO2 es opaco a la radiación infrarroja, es decir, retiene la totalidad la energía emitida por la superficie del planeta. Esto tiene como consecuencia un fuerte incremento de la temperatura.

Concluyendo, la atmósfera nos protege de tres formas:
• Filtrando radiaciones nocivas del exterior, como las ultravioletas y las cósmicas.
• Actuando como reguladora de la temperatura.
• Proporcionando la presión adecuada para el desarrollo de ciertos procesos esenciales para la vida.

Todos estos factores dependen en gran medida de la propia composición de la atmósfera y de su densidad. Cualquier modificación da lugar a importantes alteraciones que tienen consecuencia para la vida en el planeta.

Experiencia: Visitar la Tierra, Marte y Venus.

El efecto invernadero o cambio climático